Lo que debía ser un viaje de descanso y alegría terminó convertido en una tragedia irreparable para la familia de Diego Alejandro Gutiérrez Figueredo, un joven de 22 años que perdió la vida tras recibir una descarga eléctrica en pleno sector turístico de Cartagena.
Diego, estudiante de Contaduría Pública en la Universidad Javeriana y emprendedor que había fundado su propia empresa de jugos, viajó en octubre de 2021 con familiares y amigos a la ciudad amurallada. Horas después de su llegada, un cable de energía que hacía contacto con una reja metálica le provocó una descarga de entre 7.500 y 10.000 voltios. El joven colapsó en el lugar y, aunque fue trasladado de inmediato a una clínica, falleció a las pocas horas.
Su madre, Ivette Figueredo Enciso, lo recuerda como un joven alegre, con grandes sueños y un futuro prometedor que se apagó de manera absurda y evitable.
Según expertos de la Universidad Nacional, el cable pertenecía a una red de media tensión y estaba en una condición de riesgo que no había sido señalizada. De hecho, la familia denunció que horas antes otra persona había sufrido un accidente similar en el mismo sitio, lo que evidencia que el peligro era conocido y no se tomaron medidas.
Ante esta situación, los padres de Diego interpusieron una demanda contra la empresa Afinia, la Alcaldía de Cartagena y la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, argumentando negligencia en el mantenimiento de la red eléctrica y violación del Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas (RETIE).
La abogada de la familia, Paula Camila Jiménez, señaló que el caso busca sentar un precedente: “Esta tragedia era evitable y no puede repetirse”. El proceso judicial está en curso y se espera la primera audiencia en los próximos meses.
Afinia, en un comunicado, lamentó lo ocurrido pero evitó pronunciarse a fondo, mientras que la Alcaldía no emitió declaraciones oficiales.
La familia insiste en que su hijo no puede quedar como una cifra más de la desidia institucional. Su exigencia es clara: justicia por la muerte de Diego Alejandro, para que ninguna otra familia tenga que vivir el mismo dolor.






