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La historia de Daniel Henao: un cuyabro que nació el 25 de enero de 1999

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Hoy se conmemoran 22 años del terremoto del Eje Cafetero que dejó más de 8.000 heridos y 1.185 muertos. Sin embargo, otros ciudadanos nacieron. Daniel Henao es uno de ellos, hoy cumple 22 años y es otro milagro que por siempre recordará su familia.


La madre de Daniel, quien ya tenía 7 hijos de diferentes edades estaba en sus últimos días para dar la luz. En su relato, ella cuenta que el 25 de enero de 1999 visitó las instalaciones de la Alcaldía de Armenia para realizar el trámite y obtener el Sisben, subsidio que le permitiría tener a su hijo de la mejor manera y sin mayores gastos económicos.

Cuenta doña María Isabel Henao Marulanda que luego de hacer esta diligencia deicidó, a eso de la 1 de la tarde y camino a su casa, saludar a una de sus amigas que también se encontraba en embarazo.

En la puerta de la casa y justo cuando golpeó, sintió que la puerta se cayó. Fue allí cuando la tierra comenzó a temblar.

“Yo dije, virgen santísima, está temblando. Yo ahí mismo vi que Lina (su hija de 14 años) iba a salir corriendo, la agarré de la mano y abracé a Esmeralda (su hija de 2 años). Yo nada más sentía gritos y que la gente me abrazaba”.

Doña María Isabel, que vivió con gran angustia ese momento, expresó que cuando abrió los ojos y miró a su alrededor pudo observar los cables de la luz en el suelo, muchos muertos y los carros destruidos totalmente. Para ella fue un milagro salir bien de este momento. “Eso era una cosa aterradora, Dios mío bendito, gloria a Dios que a nosotros no nos hizo nada. Solo la cabeza de la niña y la mía estaba llena de vidrios”

Con Daniel en el vientre y a una cuadra y media de llegar a su casa en el barrio Santander, doña María Isabel caminaba sobre las ruinas. Al llegar a su casa vio cómo todo había quedado. “Casa… ¿Cuál casa?” no había nada. Eso fue aterrador”, expresó.

Cuenta esta mujer cuyabra que lo primero que hizo fue buscar a sus otros hijos. Afortunadamente todos estaban bien y reunidos. Sin embargo, luego de un momento pasó lo que no imaginó. “Tenía mucho susto y dije: me estoy orinando aquí parada, y cuando miré, me di cuenta que estaba botando el agua fuente”.

Sus hijos que se encontraban angustiados buscaron una silla para su madre y uno de ellos se arriesgó y fue a buscar la maleta lista que llevaría para el nacimiento de Daniel. “Cuando el sacó el maletín, el que sale y se cayó una pared. Casi se me le cae esa pared encima”.

El temor de esta madre era que su hijo naciera muerto, pues aún con fuertes dolores no sentía que Daniel se moviera dentro de ella. Sin embargo, no era su única angustia, pues sus otros hijos habían quedado solos en el barrio con su hijo mayor que en ese entonces tenía casi 17 años.

Daniel iba a nacer a las 5:00 de la tarde, pero en ese momento sucedió el otro temblor; por esa razón María Isabel tuvo que ser dopada. Al despertar, sentía muchos dolores en su cuerpo; había llegado el momento. En las instalaciones de la Clínica Central sucedió el milagro. A las 8:05 de la noche y luego de un día que marcó la historia de esta familia, nació Daniel Andrés Henao.

En medio de las ruinas, las calles destruidas y el temor, ese día una mujer llena de valentía pudo tener al hijo que por 9 meses cuidó en su vientre. Hoy, Daniel cumple 22 años y es una muestra más de los milagros del 25 de enero de 1.999.

Agradecemos a María Isabel y Daniel Andrés por contarnos su historia. Además, hacemos esta nota a honor de todas esas madres que vivieron esta tragedia, aquellas que fallecieron y también las que sobrevivieron.

¡Somos el Milagro del 99!