Nueve hombres fueron encontrados sin vida en el municipio de Montelíbano, Córdoba, tras ser trasladados desde el sector de Minguillo, en la zona rural de Santa Rosa del Sur, Bolívar. Las primeras investigaciones apuntan a que estos asesinatos están relacionados con enfrentamientos entre el Clan del Golfo y el ELN, quienes se disputan el control de una estratégica región que conecta al sur de Bolívar con el Bajo Cauca antioqueño y el sur de Córdoba.
Según reportes oficiales, cinco de los cuerpos fueron hallados envueltos en sábanas y plásticos, mientras que los otros cuatro vestían prendas de uso privativo de la Fuerza Pública, lo que ha generado interrogantes sobre su identidad y posibles vínculos con las autoridades. Las víctimas fueron trasladadas al hospital de Montelíbano, donde se adelantan las labores forenses para su identificación.
La Serranía de San Lucas, zona donde ocurrió la masacre, es una región rica en oro que ha sido escenario de enfrentamientos entre grupos armados ilegales. Estas organizaciones, además de disputar el territorio, extorsionan a mineros, cobran por el uso de maquinaria y combustible, y generan ingresos ilícitos que financian sus actividades criminales.
La violencia en esta región ha intensificado la crisis humanitaria. Según la Defensoría del Pueblo, entre las víctimas de la masacre podrían estar firmantes del Acuerdo de Paz. Además, hay reportes de desplazamientos masivos, confinamientos de comunidades y líderes sociales en riesgo.
El gobernador de Bolívar, Yamil Arana Padauí, cuestionó la suspensión de los diálogos con el ELN, señalando que estos solo han fortalecido al grupo armado. A través de su cuenta de X, expresó:
“Mientras no exista una verdadera voluntad de paz, no se debe conversar con estos grupos armados organizados.”
En respuesta a la creciente violencia, el gobernador convocó a un Consejo de Seguridad Departamental extraordinario, con la participación de alcaldes y Fuerzas Armadas, para diseñar estrategias que enfrenten la amenaza de grupos como el ELN y el Clan del Golfo.
Esta masacre es la quinta registrada en lo que va del año, reflejando un panorama desolador en diversas regiones del país. En paralelo, se reportaron otros homicidios en Puerto Tejada (Cauca), Tibú (Norte de Santander) y Cali (Valle del Cauca).
La persistente lucha por el control territorial y la explotación de recursos en zonas como el sur de Bolívar no solo perpetúa la violencia, sino que afecta gravemente a las comunidades locales, quienes permanecen atrapadas en medio del conflicto armado.







