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Menor de 9 años habría decido acabar con su vida en el municipio de Calarcá

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Un lamentable hecho se habría registrado en las últimas horas en el municipio de Calarcá, cuando al parecer un menor de tan solo 9 años de edad habría atentado contra su vida en el barrio Manantial de la ‘Villa del Cacique’.


 

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Según las primeras informaciones, el niño se había quedado solo en su hogar tras no recibir un permiso por parte de su madre y fue en ese momento cuando habría tomado la fatal decisión de acabar con su existencia, familiares del menor al llegar a la casa y percatarse del hecho lo intentaron auxiliar y  fue trasladado al hospital La Misericordia de esa localidad donde finalmente fue registrado su deceso.

A esta hora el CTI de la Fiscalía realiza las indagaciones preliminares del hecho para analizar los móviles que llevaron al deceso del niño de 9 años de edad.

Desde Quindío Noticias enviamos un mensaje de solidaridad a la familia y allegados del menor fallecido.

A continuación les compartimos algunas recomendaciones de expertos para prevenir el suicidio.

12 cosas para prevenir el suicidio que los padres pueden hacer

A medida que los niños se convierten en adolescentes, es más difícil para los padres saber cómo se sienten y qué están pensando. ¿Cuándo los cambios de temperamento se convierten en algo de preocupación?

Los padres y los miembros de la familia pueden ayudar a los preadolescentes y adolescentes a afrontar el momento cuando la vida parece demasiado difícil de soportar. Conozca los factores que pueden aumentar los riesgos de suicidio de su hijo y explore las 12 sugerencias a continuación. Estos pasos lo ayudarán a sentirse mejor preparado para ofrecer el apoyo cariñoso y sin prejuicios que su hijo necesita.

1. Si nota señales de que la salud mental de su hijo está deteriorada, conéctese

Tal vez su hijo solo esté teniendo un mal día, pero cuando los signos de problemas de salud mental duran semanas, no asuma que es solo un estado de ánimo pasajero. Los estudios muestran que 9 de cada 10 adolescentes que se quitaron la vida tenían problemas de salud mental como la ansiedad. Pero tenga en cuenta:

  • Los adolescentes que no han sido diagnosticados con ninguna afección de salud mental aún pueden estar en riesgo. En parte, esto se debe a que puede ser difícil identificar problemas de salud mental a edades tempranas.
  • Muchos adolescentes que intentan suicidarse no tienen problemas de salud mental subyacentes, pero en la mayoría de los casos, darán señales de que están considerando terminar con sus propias vidas.

Su objetivo debe ser permanecer calmado, alerta y listo para hablar con su adolescente. No esperen a que acudan a usted. Podría comenzar diciendo: “Pareces triste. Estoy abierto a hablar de esto, porque te amo y me importa lo que te pase”. Aquí hay más consejos para iniciar conversaciones sobre salud mental con su hijo.

2. Escuche a su hijo, incluso cuando no está hablando

No se sorprenda si su hijo adolescente se aleja cuando usted menciona por primera vez el tema de la salud mental o el suicidio. Tenga en cuenta que, incluso si su hijo guarda silencio al principio, las acciones pueden hablar más fuerte que las palabras.

Esté atento a cambios importantes en los patrones de sueño, el apetito y las actividades sociales de su hijo. El autoaislamiento, especialmente para los niños que generalmente disfrutan salir con amigos o practicar deportes, puede indicar serias dificultades. Si su hijo tiene más dificultades de lo normal con las tareas escolares, las tareas domésticas y otras responsabilidades, estas son señales adicionales que no debe ignorar.

3. Considere que su hijo podría enfrentar riesgos de suicidio que usted ha pasado por alto

Muchos padres se preguntan: ¿Realmente le puede pasar esto a mi hijo? Por desgracia, la respuesta es sí. Jóvenes de todas las razas, etnias, identidades de género, orientaciones sexuales, niveles de ingresos y antecedentes comunitarios mueren por suicidio cada año. De hecho, el suicidio es la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 10 a 24 años.

Aquí hay algunas cosas que pueden hacer que los jóvenes piensen en terminar con sus vidas:

  • Pérdida de un ser querido por muerte, divorcio, traslado, deportación o encarcelamiento
  • Bullying o acoso, en persona o en línea
  • Discriminación, rechazo u hostilidad por identidad de género u orientación sexual
  • Racismo, discriminación e inequidades y factores de estrés relacionados
  • Antecedentes familiares de suicidio o problemas de salud mental
  • Estigma (la creencia de que es incorrecto o vergonzoso hablar sobre salud mental o suicidio)
  • Fácil acceso a armas de fuego u otras herramientas y sustancias potencialmente mortales
  • Ser testigo o sufrir violencia o abuso doméstico
  • Inestabilidad financiera que genera preocupación e inseguridad
  • Suicidio en su escuela o grupo de amigos

Obtenga más perspectiva sobre los riesgos específicos de su hijo.

4. Nunca descarte las amenazas de suicido como un melodrama típico de los adolescentes

Nunca asuma que su hijo está exagerando o jugando si dice o escribe:

  • “Quiero morir”.
  • “Ya no me importa”.
  • “Nada importa”.
  • “Me pregunto cuántas personas vendrían a mi funeral”.
  • “A veces desearía poder irme a dormir y nunca despertarme”.
  • “Todos estarían mejor sin mí”.
  • “No tendrás que preocuparte por mí por mucho más tiempo”.

Muchos niños que intentan suicidarse les dirán a sus padres con anticipación (aunque otros no lo hacen). Estas palabras indican una necesidad urgente de ayuda.

No se arriesgue a equivocarse en esto. Tome en serio todas las afirmaciones sobre el suicidio.

5. Responda con empatía y comprensión

Cuando su hijo habla o escribe sobre el suicidio, es posible que se sienta conmocionado, herido o enojado. Incluso puede querer negar lo que está viendo o discutir con su hijo. Estos sentimientos son naturales y válidos, pero es esencial concentrarse en las necesidades de su hijo ante todo. Su objetivo es crear un espacio seguro donde su adolescente pueda confiar en usted para escuchar y expresar su preocupación, pero sin juzgar ni culpar.

En lugar de reaccionar de esta manera:

  • “Eso es algo ridículo para decir”.
  • “Tienes una gran vida, ¿por qué la terminarías?”.
  • “No querrás decir eso”.
  • “¡No puedo creer lo que estoy escuchando!”.

Maneje sus propios sentimientos para que pueda responder con empatía:

  • “Parece que tienes un dolor tremendo y no puedes ver una salida”.
  • “Tal vez te estés preguntando cómo la vida se volvió tan complicada y difícil”.
  • “En este momento, no estás seguro de las respuestas a los problemas que enfrentas”.
  • “Debes estar realmente, realmente dolido por dentro para considerar terminar con tu vida”.

6. Busque ayuda profesional de inmediato

Si su hijo adolescente se autolesiona o siente que corre el riesgo de intentar suicidarse, llévelo al departamento de emergencias de su hospital local. La acción rápida es crucial cuando las cosas han llegado a un punto crítico.

Si ve signos de pensamientos suicidas pero no siente una crisis inmediata, aún debe tomar medidas. Comuníquese con su pediatra o proveedores locales de salud mental que tratan a niños y adolescentes. Explique lo que está viendo y escuchando y programe una evaluación de salud mental.

Los proveedores de atención médica pueden ayudarlo a usted y a su adolescente a crear un plan de seguridad que cubra:

  • Señales de advertencia o factores desencadenantes que su adolescente siente que lo llevarán a tener pensamientos suicidas
  • Posibles pasos para ayudarlos a hacer frente a las cosas cuando se sienten desolados
  • Fuentes de apoyo: familia, amigos, maestros, mentores y otros
  • Contactos de emergencia y pasos a seguir si las cosas empeoran

7. Retire o asegure las armas que tenga en casa. Haga lo mismo con otras herramientas y sustancias letales

La mitad de los suicidios de jóvenes ocurren con armas de fuego, y los intentos de suicidio con armas de fuego casi siempre son fatales. Por mucho, la opción más segura es retirar las armas y municiones de su hogar mientras su adolescente tiene pensamientos suicidas. Muchas familias entregan las armas a parientes u otras personas de confianza para ayudar a proteger a su adolescente durante un momento vulnerable.

El almacenamiento seguro en el hogar es la segunda mejor opción. Bloquear y descargar todas las armas, con las municiones almacenadas y bajo llave en un espacio separado, reduce el riesgo de tragedia, pero solo si su hijo adolescente no sabe la combinación de la cerradura o dónde está escondida la llave. Desmontar las pistolas y almacenar los componentes por separado y bajo llave es otra opción.

Por supuesto, las armas no son el único medio de suicidio que su hijo podría buscar. Los medicamentos recetados y los medicamentos de venta libre pueden presentar peligros durante una crisis suicida. Las familias deben guardar los medicamentos bajo llave y, siempre que sea posible, reducir el volumen de medicamentos disponibles. También considere comprar medicamentos de venta libre en blísteres en lugar de frascos, para retrasar el acceso a las píldoras.

Otras herramientas y sustancias potencialmente letales que debería considerar guardar bajo llave incluyen:

  • Alcohol
  • Drogas ilícitas
  • Limpiadores domésticos y otros productos venenosos
  • Productos enlatados para espolvorear
  • Inhalantes
  • Anticongelante
  • Cuchillos, navajas u otras armas
  • Cuerdas, cinturones o bolsas de plástico

El trabajo de sacar o guardar bajo llave estos objetos y sustancias puede parecer desalentador, pero la seguridad de su hijo está en juego. Los intentos de suicidio suelen ser impulsivos y un momento de crisis puede escalar muy rápidamente. Es fundamental asegurarse de que su hijo adolescente no pueda echar mano de medios letales en el momento equivocado.

8. A medida que su hijo ingresa al tratamiento, concéntrese en generar esperanza

El equipo de atención de su hijo probablemente recomendará una combinación de pasos para reducir los síntomas de salud mental y los pensamientos suicidas. Los medicamentos, la terapia de conversación y las técnicas para reducir el estrés, como el yoga, la meditación o escribir un diario, pueden ser parte del plan.

Proporcione tranquilidad realista a su hijo a lo largo del camino. Recuérdeles (y a usted mismo) que los tiempos difíciles no duran para siempre. Las personas se sienten mejor cuando reciben tratamiento y apoyo eficaces.

Si su hijo expresa sentimientos de estigma o vergüenza, puede recordarle que 1 de cada 5 personas tiene síntomas de salud mental en algún momento de su vida. La salud mental es parte de la salud total, y buscar ayuda es un signo de autoestima y madurez.

9. Anímelos a ver a familiares y amigos

Es posible que su hijo se sienta reacio a pasar tiempo con otras personas, pero puede explicarle que el apoyo social lo ayudará a sentirse mejor. Si bien es posible que al principio se necesiten más momentos de tranquilidad, será útil animarlos amablemente a pasar el rato con la familia, los amigos y los vecinos. Evite las luchas de poder en torno a eventos o invitaciones específicas, ya que su objetivo es respetar las necesidades de su hijo y minimizar el estrés.

10. Sugiera ejercicio

La actividad física alivia los síntomas de salud mental y apoya el plan de bienestar de su hijo. Ya sea salir al aire libre a caminar todos los días, hacer ejercicio en el gimnasio, una clase de ejercicios en línea o cualquier otra cosa, el ejercicio:

  • Eleva el estado de ánimo de su adolescente estimulando la producción de endorfinas (sustancias naturales en el cerebro y el cuerpo que ayudan a equilibrar el estrés y controlar el dolor).
  • Apoya niveles más altos de serotonina, otra sustancia del cerebro y el cuerpo que conduce a un estado de ánimo positivo y un sueño reparador.

Los expertos recomiendan hacer ejercicio de 30 a 40 minutos entre 2 y 5 veces por semana. Cualquier forma de ejercicio está bien. Lo que más importa es que su adolescente disfrute de esta actividad y se sienta motivado para realizarla con regularidad.

11. Fomente el equilibrio y la moderación

Los adolescentes en crisis necesitan no ser tan exigentes consigo mismos. Esto significa adoptar un ritmo realista y evitar experiencias que puedan resultar abrumadoras.

Asegúrele a su adolescente que el cuidado personal nunca es un signo de debilidad. Todo lo que hacemos en la vida se ve afectado por nuestra salud, por lo que es fundamental darnos tiempo para sanar. Las tareas grandes se pueden dividir en otras más pequeñas y manejables, y gradualmente, a medida que la confianza y la fuerza de su hijo crezcan, se sentirán listos para asumir más.

12. Recuérdense unos a otros que esto llevará tiempo

Usted y su hijo se beneficiarán al saber que el progreso llegará a su propio ritmo. Pueden ocurrir contratiempos que también son parte del proceso de curación. Anime a su hijo a que sea paciente y se perdone a sí mismo. Han pasado por mucho, pero con la atención y el apoyo adecuados, ambos verán una mejoría.

 

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