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Enrique Morales, uno de los pocos alfareros de profesión que queda en el Quindío

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Creo que todos podemos quedarnos mucho tiempo viendo cómo un ceramista o alfarero toma con sus manos un bulto de arcilla, comienza a moldearlo con delicadeza, precisión y paciencia para obtener una hermosa pieza.


Así conocí a Luis Enrique Morales Vargas, un hombre que desde los 14 años se ha dedicado a la profesión de ceramista y alfarero y que hoy, es uno de los pocos que queda en el Quindío. Enrique se ha apasionado toda su vida por una de las labores más antiguas de la humanidad que en el Quindío ha representado un importante aporte en riquezas patrimoniales. Además, este hombre, oriundo de Armenia, destaca que esta profesión trae un crecimiento personal. “Lo más interesante es que uno puede exteriorizar todo lo que lleva por dentro y no solamente eso, sino también, difundir nuestra cultura ancestral. Me siento orgulloso de ser partícipe de este trabajo”, así lo expresó Enrique Morales.


Aunque esta profesión comprende diferentes variantes y técnicas, una de las pasiones más grandes de Enrique es hacer réplicas de piezas precolombinas, una tradición que refleja en una parte el trabajo y las actividades de nuestros ancestros.

Sus sueños

El sueño de Enrique es crear un taller-escuela con el objetivo de formar a personas de todas las edades en esta profesión para que no se pierda, pues cada vez, son menos los ceramistas que quedan en el Quindío. “Me esto dando cuenta que los que trabajamos este arte nos estamos acabando, en un tiempo eran más de 50 ceramistas y en este momento solo hay como tres o cuatro”.

Por ahora, Enrique tiene una tienda donde comparte lo que realiza y también da clases personalizadas. Actualmente cuenta con 5 estudiantes y espera que cada vez el número pueda crecer más, y poco a poco, más personas se emocionen por esta profesión.

Es importante mencionar que uno de los gremios más afectados en la pandemia, fue el gremio artesanal. Enrique estuvo a punto de dejar su trabajo a causa de a crisis económica que se evidenció, sin embargo, nunca se rindió y por lo mismo, este alfarero quindiano ya cuenta con una trayectoria de 52 años ininterrumpidos.