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Adultos mayores en Armenia ¿Protegidos o desprotegidos?

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Los adultos mayores no solo necesitan alimentación y estadía, también requieren de atención, escucha, cariño, autonomía, de una familia que a pesar de sus ocupaciones y la edad y afectaciones del hombre o mujer los cuiden y protejan. Foto: Alcaldía de Armenia.
Los adultos mayores no solo necesitan alimentación y estadía, también requieren de atención, escucha, cariño, autonomía, de una familia que a pesar de sus ocupaciones y la edad y afectaciones del hombre o mujer los cuiden y protejan. Foto: Alcaldía de Armenia. Foto: Quindío Noticias.
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El municipio de Armenia se encuentra ubicado en el departamento del Quindío, la región más pequeña de Colombia. Su población alcanza los 304.780 habitantes en su zona urbana y los 514.604 en el área metropolitana aproximadamente, de los cuales, según el reporte nacional del DANE en 2021, cerca del 19,7% son adultos mayores en el Quindío, la cifra más alta en el país.


De acuerdo con la Política Colombiana de Envejecimiento Humano y Vejez 2015-2024, los adultos mayores de 60 años, deben tener especial protección, respecto del disfrute de los cuidados adecuados, acceso a la vivienda, a la alimentación, al agua de buena calidad, a la provisión de ingresos, acceso universal a la seguridad social, a los servicios de salud, a programas de protección social, al cuidado y soporte familiar, a promover y garantizar un envejecimiento activo, satisfactorio y saludable, a la plena participación en la sociedad, a favorecer su empoderamiento y el ejercicio activo independientemente de la edad.

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Pero, ¿Cómo es su situación realmente?

Del 19,7% de adultos mayores que habitan la ciudad de Armenia, algunos de ellos como don Williams Osorio, residente del barrio Génesis, se siente desprotegido y relegado frente a las oportunidades de empleo, vivienda y permanencia de ayudas del gobierno, pues a sus 66 años, aún se siente productivo, con fuerzas y ánimos para trabajar; sin embargo en varias ocasiones encuentra un no como respuesta, pues debido a su avanzada edad no es posible emplearlo en labores como oficios varios o construcción, y los subsidios tardan en llegar, los retiran o los entregan incompletos.

“He sido trabajador del campo y la construcción desde muy joven, me le mido a cualquier oficio, pero cuando voy a una finca o construcción me preguntan la edad -tengo 66 años- me hacen varias preguntas, y luego me dicen que por la edad no me pueden contratar, o me dicen que gracias por venir y que me estarán llamando y casi nunca me llaman, y cuando me dan un trabajo estoy por 3 o 4 meses más o menos y luego me despiden. El trabajo del adulto no lo valoran. Y los subsidios del gobierno ayudan por 1 mes y ya, luego hay que esperar 2 0 3 meses que vuelvan retrasados. No es mucha plata y mis hijos mayores no me ayudan, antes ellos me piden y me reclaman. Sostengo a mis dos hijas menores, mi esposa y mi nieta. El dinero es poco”, expresó Williams.

A su vez, doña Carmen, una mujer de 68 años que recorre los barrios vendiendo toallas de tela, tiene cuatro hijos, dos de ellos trabajan, pero muy poco le ayudan. Cada uno tiene su hogar y sus propios gastos, y sus otros dos hijos no trabajan, viven con ella y con lo poco que obtiene vendiendo sus productos pueden comer. “No me gustan casi los apoyos del gobierno, no me alcanzan, y algunas veces llegan tarde, debo pagar servicios, alimentación y vivienda, casi siempre me retraso con los pagos, no se vive bien, pero gracias a Dios estamos vivos y con fuerzas para continuar”.

Lo anterior evidencia que algunas personas, como don Williams o doña Carmen, se sienten rechazados y poco protegidos por tener más de 65 años y los subsidios y el acompañamiento de sus seres queridos no son suficientes cuando de ellos dependen otras personas.

¿Qué dice el Programa de Adulto Mayor de la Administración Municipal?

Los adultos mayores tienen diferentes beneficios:

Primero, cerca de 409 y 193 Adultos Mayores son atendidos en los Centros Día y Centros de Bienestar del Adulto Mayor beneficiarios de la estampilla municipal y departamental, respectivamente.

Segundo, hay un aproximado de 110 grupos de adulto mayor en el municipio; en cada uno hay un promedio de 30 a 40 personas que atienden a 70 de ellos.

Tercero, está el programa Colombia Mayor con 14.222 personas aproximadamente, todas ellas correspondientes a personas activas, inscritos, potenciales beneficiarios y suspendidos.

Por otra parte, los programas de asistencia social, dirigido a hombres y mujeres mayores, poseen dos instancias de participación: Consejo municipal de Adultos mayores y Cabildo Municipal de Adulto Mayor, donde se trabaja igualmente con la Federación de Jubilados y Pensionados del Quindío, FEJUPEQUIN, la cual representa a 20 asociaciones y, aproximadamente, a más de 2.000 adultos mayores.

Aún con estos programas de la Secretaría de Desarrollo Social, hay todavía gran cantidad de personas que se hallan en estado de vulnerabilidad, ¿desconocen los planes que se orientan a su bienestar?

Aunque algunos de ellos asisten de manera voluntaria a los programas, en ocasiones hay quienes desisten de continuar y no contemplan la idea de habitar en un hogar de reposo, pues según el programa de Adulto Mayor, trabajar en las calles pidiendo dinero llega a ser más garante porque reciben una buena suma de dinero.

Son diversos los aportes que se dan desde la entidad municipal, pero en medio de este entorno hay otras miradas que permiten comprender más allá de las necesidades de una población, donde su desamparo, maltrato, descuido y agresión es penalizada de 4 a 8 años de prisión por la Ley 850 del año 2017.

Una mirada cercana

Julio Velasco, fundador y director de la Casa del Peregrino, una obra social de la Asociación Proyecto Colombia, organización de psicólogos humanistas sin ánimo de lucro en Armenia, habló con Quindío Noticias y fue enfático en la situación y necesidades que viven los adultos mayores.

Muchas de estas personas que hoy se encuentran en condición de vulnerabilidad, trabajaron durante su juventud en fincas como jornaleros y cosecheros; sin embargo, nunca recibieron un aporte a la seguridad social, y ahora, a su avanzada edad ven las consecuencias en su salud y protección. Pocos le permiten laborar y devengar para un sustento básico. Son apartados de sus hogares.

“Algunas familias los han dejado de lado al tener dificultades físicas o mentales (…) estos aspectos les exigen a las familias, y ellos lo quieren fácil, entonces se evidencia que, teniendo recursos, buscan que sus adultos mayores estén ubicados en hogares donde les brindan albergue o atención, pero algunos los dejan definitivamente, pagan una pensión durante 2 0 3 meses y no regresan”.

Asimismo, Velasco recalcó que el abandono por parte del Estado se evidencia igualmente cuando las administraciones dejan a la persona en un hogar sin consentimiento previo, sin conocer las condiciones del lugar y sin seguimiento al caso. “Eso es un abandono del Estado”.

Por tanto, los adultos mayores no solo necesitan de alimentación y estadía, también requieren de atención, escucha, cariño, autonomía y una familia que, a pesar de sus ocupaciones, los cuiden y protejan.

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