Querido colombiano,
Querido colombiano deje esa mentalidad de gringo, piense mejor en el verdadero país que nos merecemos, uno donde podamos confiar en nuestro sistema de salud, en la educación, en la justicia, uno donde pueda confiar en los demás colombianos. Nos hemos enorgullecido históricamente de nuestra “malicia indígena” que no solo es un insulto a nuestra herencia indígena, si no que es nuestro peor mal. El que seamos capaces de colarnos una fila, sacarle más plata al otro, adelantarnos por el costado, dejar mal arreglado algo para no comprarlo de nuevo, solo es el comienzo para luego usar la violencia contra el político o el activista, el narcotráfico como medio de ingreso, la corrupción como ruta de gobierno, y la estafa y mentira como plan de vida.
Querido colombiano estoy muy decepcionado de usted, pero no importa porque tampoco somos capaces de reconocer nuestra culpa antes de encontrar a quien más dejársela. Hoy le presento la marcha del silencio. Póngase una camiseta blanca y salga a caminar por los demás, salga en silencio avergonzado por todo el tiempo que ha hablado cuando no debía y por los tiempos en los que se ha callado cuando debía hablar, salga en silencio para recordar a tantos muertos, salga para hacerle al otro saber que esta vez quiere un cambio. Esta vez marche por el sistema de salud, ya que, esto tiene que cambiar, pero recuerde que habrá muchas más razones para salir a marchar. Hoy, sin embargo, hágalo por los demás, recuerde que mañana podría ser usted el que espere en una silla y lleno de rabia e impotencia no pueda hacer nada contra la ineficacia del sistema. Le propongo hoy humildemente la solución al problema de Colombia: solidaridad con todos los demás.
En una nación donde tanta gente sufre y necesita, donde tantos esperan ayuda a nadie se le ocurrió pensar que faltaba quién ayudara. No importa quién sea usted, no importa si está mal o está bien, no importa si es guerrillero, paramilitar, monje, científico, político, corrupto, ladrón, sicario, narcotraficante, ingeniero, médico, filósofo, maestro, profesor, activista, abogado, mendigo, conductor, madre, padre, hermano, esposo, esposa, amante o hijo, lo que importa es que es colombiano y que hoy mucha gente necesita su ayuda, no importa la razón, ayude y verá que las cosas van a cambiar. Querido colombiano hagamos de esta marcha una verdadera oportunidad de cambio, aprendamos que se nos olvidó ayudar mientras solo pedíamos ayuda, demostremos que una marcha en silencio puede hacer más bulla que todo el sufrimiento, hagamos de esta una oportunidad para asegurarnos de que aquellos que lo necesiten tengan un sistema en qué apoyarse porque estaremos convencidos de que por primera vez podemos confiar en el otro, porque sabemos que todos estamos dispuestos a ayudar. Dejemos de buscar culpables, de indignarlos ante nuestros amigos y luego enorgullecernos en el interior de lo “vivos” que somos. En ayudar encontraremos la solución, porque seremos conscientes de que nuestros actos afectan al otro, y cuando Colombia aprenda que buscar la felicidad del otro es aún más importante que buscar la felicidad propia va a ser el país más desarrollado del mundo.
Querido colombiano le pido perdón por todas las veces que no lo ayudé y lo perdono por todas las veces que no me ayudó, ahora acompáñeme a marchar y por favor permanezca en silencio.
José Miguel Gómez Arbeláez
Personero estudiantil
GI SCHOOL
Armenia, Quindío







