Los ‘Transformers’ o ‘Robocops’, como les dicen los jóvenes, están en el ojo del huracán. Como en todas las manifestaciones o protestas que derivan en alteraciones del orden público, los integrantes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía son la primera línea que debe ponerles literalmente el pecho no solo a los desórdenes, sino a las descalificaciones de los ciudadanos.
Ahora, al menos cinco están siendo investigados por la institución, que busca establecer si incurrieron en presuntos excesos violentos contra algunos manifestantes y habitantes de sectores próximos a los escenarios de las refriegas. Sin embargo, el bajo número de uniformados implicados da cuenta de que no es una política institucional ni la violencia indiscriminada hace parte de su formación.
Su trabajo, tal como quedó establecido desde cuando ese escuadrón fue creado en 1999, es controlar que no se desborden las protestas y que se desarrollen pacíficamente. En cumplimiento de esa misión, estos uniformados también se convierten en víctimas de agresiones. En esta semana de protesta agraria 260 uniformados han resultado heridos, lo mismo que 59 civiles.
Esa proporción en la que son más los miembros de la Fuerza Pública lesionados que los manifestantes se corroboró este lunes en Florencia y Pasto. En la capital de Caquetá los desórdenes dejaron cuatro policías y tres campesinos heridos, mientras que en la capital nariñense fueron cinco policías y un ciudadano lesionados.
El Ministerio de Defensa aseguró que además del costo humano, la Policía en estos últimos ocho días, para controlar el orden público, ha tenido que emplear 13 helicópteros (con unas 600 horas de vuelo), 500 carros y 400 motocicletas, vehículos que han consumido más de 12.000 galones de gasolina (los mismos que emplean en ocho meses de funcionamiento).
Por su función, el Esmad ha estado, como otros temas de la vida nacional, en medio del debate constante entre los extremos del espectro ideológico. Para unos, ese cuerpo abusa del poder y hay que limitar sus fuerzas; otros, en cambio, aseguran que basta con imaginar unas protestas sin el control del Esmad y con las vías bloqueadas para entender la tarea que cumplen.
De ahí que el tema del Esmad vaya a ser tratado la próxima semana en el Congreso, en donde serán citados a debate de control político el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, y el director de la Policía, general Rodolfo Palomino. El representante Carlos Amaya aseguró que tiene un número de pruebas “significativo y bastante diciente, que son claramente abusos de la Fuerza Pública”.
Lo que ha quedado claro es que los miembros del Esmad han pasado, en los diferentes escenarios donde se han presentado confrontaciones con los manifestantes, por todos los grados de la escala para el uso de la fuerza, que comienza con las simples formaciones (con y sin bastón) para el manejo y control de multitudes.
Pero, por la exacerbación de las protestas, los uniformados tuvieron que apelar a la utilización de granadas fumígenas (humo), aturdimiento y gas pimienta, el uso de tanquetas lanza agua y de personal, y el uso de otros recursos autorizados por las normas vigentes.
Los jóvenes (hombres y mujeres) que hacen parte de este escuadrón deben apoyar a las policías metropolitanas y departamentos de Policía en el control y manejo de multitudes y conciliación de masas, cuando su capacidad haya sido rebasada en talento humano y medios materiales. Ellos provienen de todas las regiones de Colombia y atienden las situaciones especiales que se presenten en cualquier parte del país.
Por Colprensa







