Bajos caudales de los ríos y problemas para poner en funcionamiento la red de suministro energético, son algunas de las razones por las que el Quindío tiene un alto riesgo de llegar a presentar un racionamiento de hasta un 30 por ciento de todos sus usuarios, según lo dio a conocer el gerente de la Central Hidroeléctrica de Caldas (Chec), John Jairo Granada.
La Chec suple la demanda de los departamentos de Caldas y Risaralda, sin incluir a Pereira, que la atiende la Empresa de Energía de Pereira.
Sin embargo, como desde Caldas se suministra el enlace al Quindío, que no tiene autonomía en conexión al Sistema de Transmisión Nacional, “los transformadores que atienden las redes de transmisión regional para este departamento están sobrecargados”, dijo Granada, de ahí el planteamiento de la Subestación Armenia 230 Kv, pero el plan marcha lento porque la línea de transmisión pasa por el Distrito de Conservación de Suelos (DCS) Barbas -Bremen entre Filandia y Circasia (Quindío).
“Necesitamos esa subestación cuanto antes. Nosotros ya la construimos, se terminó hace año y medio, pero está sin energizar porque la línea de transmisión no llega”, señaló Granada.
De hecho, afirmó que en el caso de que se presente la caída de un árbol, una estructura o alguna eventualidad similar, no habría nada qué hacer con el sistema de transmisión de energía de Caldas a Quindío. “No hay una solución alterna”.
El gerente de la Empresa de Energía del Quindío (Edeq), César Velasco, dijo que ante la indisponibilidad de una de las dos líneas de 115 mil voltios que abastecen al departamento “cuando salga de servicio en horas pico (6:30 a 8:30 p.m.) nos podríamos ver abocados a un racionamiento por bajos voltajes”.
La Subestación Armenia ha tenido frenos de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), ambientalistas y autoridades del departamento que se oponen a que se instalen tres torres en el DCS.
Actualmente se han instalado 62 de las 81 torres proyectadas. Faltan 10 en Quindío y 9 en Risaralda. (Info: El Tiempo)







