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La joven que prefirió la eutanasia a soportar el cáncer de cerebro

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La fecha está fijada: 1 de noviembre de 2014. La hora aún se desconoce. Lo cierto es que este sábado Brittany Maynard ha decidido “morir dignamente” en la alcoba que ha compartido en los últimos meses con su esposo Dan, rodeada de sus padres y su mejor amiga, en su residencia en el estado de Oregón.


El pasado 6 de octubre a través de un video en Youtube que ya tiene más de 8.700.000 visitas, la joven de 29 años y recién casada dio a conocer que en enero de este año fue diagnosticada con el cáncer de cerebro más letal (Gliobastoma Multiforme), y que había decidido dar punto final a su vida.

Para cumplir con su propósito, se mudó de California a Oregón, uno de los estados que en Estados Unidos considera legal la eutanasia, así como Washington, Montana, Vermont y Nuevo México.

Sin embargo, su decisión de nuevo abre el debate ético, moral y jurídico sobre el hecho de decidir hasta cuándo se vive.

Pablo Arango Restrepo, especialista en bioética y profesor de la Universidad de la Sabana, plantea que el “morir dignamente es morir sin dolor, tranquilo, en el hogar, acompañado de sus seres queridos, después de haber hecho todos los tratamientos previstos”.

Y aclara que “hay dos cosas que se oponen a la muerte digna: uno, la eutanasia, que es acelerar u ocasionar la muerte al paciente; y dos, la distanasia, donde se apela a una serie de recursos para que la muerte no se presente”.

Brittany ya tiene listos los medicamentos que ingerirá, los lleva consigo, sabe que están ahí listos, esperando solo que ella decida tomarlos. La fecha fijada para ese propósito será este sábado. Ella no quiere terminar su paso por la vida agobiada por los profundos dolores con los que ya ha tenido que lidiar.

Sin embargo, desde los terrenos de la bioética, Arango considera que esta decisión de la joven, vista como eutanasia, también podría calificarse como un suicidio asistido.

El calvario de Brittany empezó poco después de contraer matrimonio en 2013. “Empecé a experimentar unos dolores de cabeza muy fuertes que nunca antes había tenido”, cuenta Brittany.

Tuvo los diagnósticos de rigor y el 5 de enero de 2014 su expectativa se vio limitada a seis meses. “Mis padres han esperado por un milagro o porque todo sea un error”.

Su decisión fue dar prioridad a compartir más tiempo con los suyos y viajar. Hizo una lista de deseos que sigue cumpliendo: estuvo en Yellowstone, viajó a Alaska y al Gran Cañón, uno de sus grandes anhelos, el cual cumplió la semana pasada.

Precisamente en su blog www.thebrittanyfund.org reseñó que durante este último viaje sufrió “el peor ataque”, el cual estuvo acompañado por un intenso dolor de cabeza, cuello, la imposibilidad de hablar y fatiga permanente.

Consciente de que la enfermedad sigue su curso implacable, Brittany quiere que “cada enfermo terminal estadounidense pueda morir en sus propios términos, con dignidad. La persona que está ayudando puede ser alguien que usted ama, o incluso en el futuro, puede ser usted”.

COLPRENSA