Inicio Jota Domínguez Giraldo La nota de jota

La nota de jota

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QUE SOBRESALGA LA JUSTICIA.



Y ahora resulta que es necesario e imprescindible que el actual alcalde de Armenia, después de ser detenido, legalizada la captura y aceptado que no se le han conculcado sus derechos, siga manteniendo la autoridad de la administración desde su sitio de reclusión.

Un tecnicismo jurídico, no revisado o visto o ignorado o no calculado por el juez(a) de garantías tiene en vilo el derecho de todos los ciudadanos de Armenia, pues al no dictarse medida de aseguramiento contra el alcalde, no puede nombrarse un encargado para que siga administrando y protegiendo los derechos de los ciudadanos como lo manda la ley. Y mientras se discute si la noche fuera de día y el día de noche, o si el sol sale en la noche y la luna en el día, esta hermosa ciudad de Armenia, que es de todos los quindianos, orgullo de nuestros anhelos, paz de espiritualidad amorosa, bendecida por quienes la habitan, refugio de foráneos, jardín de emociones presentes, pasadas y futuras, sinfín de ensueños, risa dibujada cuando se le nombra, alegría del corazón y tantos más y más calificativos merecidos por lo que nos representa incluso para quienes no nacimos ahí, sufre un remezón más fuerte que el provocado por la naturaleza en 1999.

Ese 25 de enero fue la tierra la que nos movió, sacudió y despertó aunque fuera en lágrimas; ahora son los seres humanos los que la golpean duro contra los sueños y contra las esperanzas de verla más bonita, más cosmopolita, más desafiante en su hermosura de ciudad pequeña.

No soy capaz de digerir que unas personas comprometan el destino de todos los habitantes del Quindío (alrededor de Armenia giran todos los municipios) en unos contratos y pagarés untados de toda ilegalidad, en cuerpo y en alma, digo en cuerpo porque era para el beneficio material de los beneficiarios y digo en alma porque era para satisfacer los egos económicos y poder mirar por encima del hombro a un grupo de infelices contribuyentes que no se merecen una avenida hecha con plata de los contribuyentes, pues el pueblo nunca ha merecido más que quienes los gobiernan, porque el gobernante se hace elegir para mandar y para que lo adoren, ojalá con venia de brazos adelantados para que esas manos sean pisadas por el estiércol que amasan los zapatos de muchos gobernantes, zapatos untados de esa podredumbre que se esconde en esa alma del gobernante que citamos.

Y qué fue lo que pasó entonces. Pues pasó que empezamos a creer que podía ser posible estar ahora sí mano a mano con los dirigentes y gobernantes. Claro que sí. Pero nosotros como pueblo no fallamos. Fallaron quienes nos hicieron creer que ellos eran la salvación y eso fue cierto, salvación para ellos, pues enriquecieron sus orgullos, sus vanidades, sus bolsillos y sus armarios y garajes, y sus pasaportes eran sellados en miles de aeropuertos y países, mientras siquiera apenas se construía una sola calle o avenida en la ciudad a la que aportamos.

Ese dinero puso a los timadores a mirar para arriba y a los contribuyentes a mirar cabizbajos para resolver sus penurias familiares, escolares, laborales, de salud, a recortarle al ahorro, porque era necesario contribuir con la valorización de sus predios y de la ciudad.

Si el dinero como dijo el Fiscal General de la Nación sirvió para patrocinar campañas políticas (no dijo campaña), que clase de candidatos se le van a medir a las próximas campañas sabiendo que la gente se acostumbró a que le paguen su voto.

Los ganadores de las elecciones pasadas al ejecutivo, todos los días batallaron en todos los rincones del Quindío señalando que había que acabar la corrupción. Y con esa frase obtuvieron su elección. Voy a seguirles el consejo. En las próximas elecciones entonces votaré por aquel que ofrezca seguir luchando decididamente  contra la actual corrupción, lucha que por lo visto, no tiene cura. Pero es necesario que se preparen para devolver los dineros que le quitaron a la gente para ayudar a elegirse, dineros que eran para contribuir con el ornato, embellecimiento y engrandecimiento de la ciudad de Armenia, para hacerla más bonita, agradable, amable y de mejor vivir para estas y próximas generaciones de quindianos.

Escucho al Fiscal general de la Nación hablar de estos temas y me estremezco y  casi que no soy capaz de creer lo que ha pasado. Y leo un boletín de prensa de la alcaldía que según palabras del alcalde “está tranquilo y consciente de sus actuaciones”.

Que alegría saber que todo lo que ha pasado no ha sido a sus espaldas. Pero que pesar que el alcalde confiese que él ha sido consciente de sus actuaciones.

Esa única verdad, en medio de tanto engaño, es la que lo condena.

Y a esta hora, 8 de la noche de este miércoles 2 de mayo, la ciudad de Armenia sigue sin autoridad administrativa, todo porque según la norma, no le han dictado medida de aseguramiento al alcalde Carlos Mario, el cual se encuentra privado de su libertad y por lo tanto, no se puede encargar a nadie. Lógico, hay que respetarle todos los derechos al gobernante detenido.

A los habitantes de Armenia no se les respeta ningún derecho, pues esos habitantes no han infringido ninguna norma.

Por: Jota Domínguez Giraldo