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Confianza del técnico: lo que marcó a Cardona y a Quintero en la Copa

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Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Gallardo utilizaron diferente la magia de los dos colombianos.



Edwin Cardona y Juan Fernando Quintero vivieron una final completamente diferente. Ambos volantes viajaron con su respectivo equipo hasta Madrid para la Copa Libertadores, pero uno se levanta este lunes como el gran ídolo de la gesta de River Plate y el otro es el hombre que lloran en Boca Juniors.

La diferencia entre estos dos jugadores no es futbolística, anímica, ni de calidad; la diferencia está en la confianza que los técnicos tuvieron en ellos a lo largo de la Copa y, sobre todo, en este partido definitivo por el título.

Un Quintero muy Gallardo

De los 14 partidos que disputó River en esta Copa, Juan Fernando estuvo en 12. En cinco de ellos fue titular y en los demás entró como recambio. En toda la Copa Libertadores solamente jugó un partido completo (En la semifinal de ida contra Gremio), pero participó en las diferentes fases con normalidad.

A pesar de los buenos y malos momentos, Marcelo Gallardo nunca perdió la confianza en el volante colombiano y en este tramo final de año fue el primer cambio para buscar alternativas en ataque.

Fue así como en la final de la Copa Libertadores en Madrid, desde el banquillo apareció el volante como el primer cambio y en el lugar de Leonardo Ponzio. Su ingreso dio frutos en el alargue y el volante colombiano sacó un zurdazo que decantó el trofeo para el millonario.

Cardona, el volante al que le dio la espalda Guillermo

De los 14 partidos jugados por Boca, Edwin estuvo en ocho. Cuatro encuentros tuvo como titular, pero la mayoría fueron en la fase de grupos. En esta primera instancia estuvo en cinco partidos y marcó dos goles, pero poco a poco fue perdiendo protagonismo.

Después del Mundial y la reanudación de la Copa Libertadores, Cardona solo apareció en tres partidos: dos de octavos de final (contra Paraguay) y uno contra Cruzeiro, en cuartos de final.

Pero desde las semifinales, el volante colombiano fue borrado poco a poco por Guillermo Barros Schelotto. Al ser un jugador a préstamo, y con una cifra de seis millones de dólares de la que no dispone el club, el colombiano no volvió a tener minutos y el xeneize perdió la oportunidad de contar con un hombre de sus características en el campo al enviarlo a la tribuna. Una pequeña muestra de ello fue la poca efectividad de Boca en los tiros libres y en el juego de media distancia, en el que tampoco buscaron soluciones los jugadores en campo.

El antioqueño seguramente no seguirá en Boca Juniors, pero su paso por el equipo de Buenos Aires no se olvidará, al menos por la falta de un jugador con sus características en lo que seguramente será uno de los partidos más especiales en la historia del superclásico.

Fuente: Futbolred